Diario del campamento de los días en Santiago, 26 y 27.
No es fácilmente descriptible lo acontecido en estos dos días. Necesitaríamos más tiempo, más poso, y más reflexión para darle forma. De todos modos, no tenemos más remedio que continuar este diario, para ultimarlo, aunque sea a trancas y barrancas, porque de alguna manera tenemos que expresaros que los sentimientos vividos por todas las ramas han sido fuertes, que las vivencias son intensas y que esperamos que perdure este ánimo positivo después del campamento, y que deje una impronta en nuestra vida. Fuimos todos a Santiago, unos por el Camino Portugués, otros por el Francés, y los demás desde el campamento; nos encontramos y tuvimos una tarde muy feliz, cada rama por su lado, de pequeñas compras ilusionadas para la familia, de algunas “chuches” los chicos, o de refrescos los más mayores, y por encima de todo, la visita a la catedral y el abrazo al Santo. Y de esa convergencia física surgió una convergencia de todo lo vivido durante el campamento y durante el Camino, que culminó al encontrarnos todos en la Plaza del Obradoiro, tras la cena. Castores, lobatos, rangers, pioneros y ruta, contagiando una alegría desbordada de la que algunos de vosotros fuisteis testigos, e implicando a muchas personas que estaban allí. La Plaza fue el Grupo durante media hora. Al día siguiente, la Misa Mayor en la Catedral, presidida por el Arzobispo de Santiago, fue el momento más emotivo. El encuentro con el Padre Tejera, que sigue con nosotros hasta el final; el encuentro con padres que hacen el Camino por su cuenta; y con viejos amigos scouts y la ofrenda al apóstol, el ambiente de oración, de recogimiento , de devoción y de alegría. Todo eso y más aún., hasta la tarde, cuando llegamos al campamento cansados pero muy contentos. Hasta pronto.











